miércoles, 17 de agosto de 2011

Idea Profunda Nº3: ¡Vivan los Sueños! (al dormir, no los otros).

Un poco, sólo un poco abandonado este espacio, esta entrada la escribí hace mucho y ahora solamente la publico...
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La idea es súper simple, me recuerdo que hace un tiempo me quejaba de que en las noches, al dormir, no tenía sueños. Bueno, esta situación últimamente ha cambiado y estoy soñando mucho, variadamente y varias veces en una misma noche y debo decir que me encanta soñar.

Antes debo hacer la aclaración que no hablaba de los sueños, ¿cómo separarlos de esos que uno no tiene al dormir?, bueno además que no son aquellos que uno tiene al dormir, evidentemente, son de esos que surgen al soñar despierto mayoritariamente, dentro del género de los deseos para reflejarlos de alguna forma… No esos sueños no me quiero ni referir, son fomes y están llenos de im/posibles que mejor ni tocar; sencillamente me agotan. En cambio estos, dentro de sus contextos, son tan reales y vividos…

Sí. Tengo un libro de esos que dicen “el significado de los sueños” y la verdad intenté más de alguna vez llegar a su interpretación, pero era un sistema algo sofisticado pues no sólo era el elemento central, había que hacer casa un mapa de tu sueño y seguirla durante días... una lata! En cambio me gustaría quedarme con aquellas sensación des/agradable que me surge cuando me despierto (o me despiertan, ohhhhh!!! A quién no le ha sucedido que tenía el mejor sueño de la vida o lo interrumpen, a mí al menos me da rabia, en cambio una salvación cuando tienes de esos sueños feos), y que en definitiva me quedan dando vuelta, y me pongo a pensar en el sueño, primero qué sensaciones me produjo, si fue bueno o malo (en un intento claro de categorizarlo, porque claro, tenemos esas tendencia de todo ordenarlo y poner cada cosa en su lugar, y incluso un insulso sueño no se salva de esto), quienes estaban en ella, y sobre todo, si tuviera la posibilidad de volver a dormir en el mismo instante, si quisiera seguir soñándolo (más de alguna vez lo he conseguido, cómo, ni yo sé), finalmente qué maravilloso mundo el de los sueños.

No. Ni intentaré contar aquí un sueño que me produjera tristeza, angustia, susto o incluso otras cosas, otras sensaciones un poco más… agradables, más que por pudor, por el deseo de guardarlos dentro de mí, y revivirlos cada vez que yo quiero.

Me he acordado, y lamentablemente no con la nitidez o con el trabajo pedagógico que yo tengo, que según el psicoanálisis es el inconsciente en su afán de salir y burlar, en cierto modo, al preconsciente que adorna los deseos ocultos de las personas, dentro de una lógica del placer, y aquello que está “aquejando” al humano como cosas sin resolver. Bueno no tienen quizás la precisión conceptual, pero si fuera así, a yayay!  qué sueños tengo yo entonces…

Simplemente esta idea profunda nació hace unas noches cuando divaga antes de dormir completamente, a raíz de un libro que leía, cuyo tema sobre la dicotomía entre el bien y el mal (otro tema a tratar en una próxima idea profunda), y nació dentro de esto, el tema de los sueños, y en verdad me di cuenta que esas últimas noches, pensaba antes de dormir, sobre qué clases de suelos tendría en esas horas, y feliz ponía mi cabeza al almohada, incluso cuando algunos sueños me despertaran más inquieta y con la sensación que de descanso placentero al dormir, no tuviera forma alguna.

Para cerrar, que maravilloso son los sueños, y aunque a veces me angustien cuando incurren en el hechos de muerte de personas queridas, violencia e incusos vividos recuerdos del pasado o al contraste, se presenten vivencias placenteras, como volar (que exquisita sensación), estar embarazada (siempre me han gustado… independiente del contexto en el mismo sueño que se dé, esa sensación es algo, supremo…) algún momento agradable, viajes o (para quitar la manía de polarizar todo) aquellos que simplemente aporten alguno no tienen, y sólo fue algún tipo de construcción hipotética de la realidad sin trascendencia o relevancia para el análisis… Sí, me encanta soñar. 

...
En mi ser puede encontrar vestigios de lo que fue, de lo que pudo ser de lo que no quiso y de lo que nunca pudo. Vestigios de mi de ti, del aquel manoseado nosotros. Sueños forzados, una imagen en mi mente, al menos tenía un sueño.

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